La vida es eso que pasa mientras estamos en el baño

Ignacio Malara, el color ante todo
lunes 07 de agosto de 2017
La permanencia de la voz
miércoles 09 de agosto de 2017

La vida es eso que pasa mientras estamos en el baño

Pescando en la bañera es una obra existencialista y delicada, que navega a través de metáforas para reflexionar sobre los vínculos humanos mediados por la búsqueda de aceptación, la mentira y la violencia.

Sie­te per­so­na­jes sen­ta­dos fren­te al pú­bli­co en una ta­ri­ma mi­ran con des­con­cier­to el es­pa­cio, no sa­ben dón­de es­tán ni cómo lle­ga­ron, tam­po­co por qué mo­ti­vo. Se pre­sen­tan con sus nom­bres, al­gu­nos se co­no­cen en­tre sí. Oyen el so­ni­do del agua y creen es­tar cer­ca del mar. Al co­mien­zo, sólo una de las mu­je­res pa­re­ce sa­ber de qué se tra­ta y –a modo de pró­lo­go– desen­vuel­ve un mo­nó­lo­go con­mo­ve­dor en don­de se pre­gun­ta: por qué ele­gi­mos lo da­ñino, por qué nos ca­lla­mos, por qué nos re­sig­na­mos y por qué de­ja­mos pa­sar opor­tu­ni­da­des.

En la obra Pes­can­do en la ba­ñe­ra, se su­ce­den va­rias his­to­rias: por se­pa­ra­do cada uno de los per­so­na­jes ex­po­ne las vi­ven­cias pre­vias a su lle­ga­da a este no-lu­gar. To­das ocu­rren en el ám­bi­to del baño –si­tio ín­ti­mo por ex­ce­len­cia– don­de cada uno de­ja­rá fluir sus sen­ti­mien­tos más pro­fun­dos. Una mu­jer adic­ta al ca­sino con un ma­ri­do gol­pea­dor y mi­se­ra­ble. Una ar­tis­ta plás­ti­ca que vive ro­dea­da de lu­jos y adu­la­cio­nes que se ol­vi­dó de mi­rar a los más cer­ca­nos. Una pa­re­ja ago­bia­da y de­pre­si­va que si­gue jun­ta por mie­do a la so­le­dad. Un hom­bre que no pue­de re­ve­lar­le su ho­mo­se­xua­li­dad a su no­via, mien­tras el aman­te es­pe­ra a que tome la de­ci­sión co­rrec­ta. To­dos es­tán ante un abis­mo que no pue­den ne­gar pero tam­po­co atra­ve­sar. Ha­cer cons­cien­tes esa reali­dad im­pli­ca­ría acep­tar sus de­bi­li­da­des y erro­res, pero so­bre todo acep­tar que quie­ren ele­gir algo dis­tin­to de lo que la so­cie­dad les exi­ge.

Las es­ce­nas se desa­rro­llan de ma­ne­ra in­de­pen­dien­te como pe­que­ñas his­to­rias den­tro de una más gran­de que es la obra en su to­ta­li­dad. Cada pro­ta­go­nis­ta li­dia en­tre ba­ñe­ra, inodo­ro y es­pe­jo con los otros, y al mis­mo tiem­po con sus de­mo­nios in­ter­nos. Al fi­na­li­zar una his­to­ria in­me­dia­ta­men­te des­pués co­mien­za la otra, pero no se vin­cu­lan (lo cual se­ría bueno para ex­pre­sar el mo­ti­vo que los une). Sólo al co­mien­zo y al fi­nal de la obra se jun­tan to­dos los per­so­na­jes, es por eso que los mo­men­tos en que un per­so­na­je se de­mo­ra en el baño, mien­tras la otra his­to­ria está por em­pe­zar, son muy in­tere­san­tes y cap­tan la aten­ción del es­pec­ta­dor.

A tra­vés de una na­rra­ción me­ta­fó­ri­ca, el di­rec­tor Leo­nel Do­la­ra eli­ge mos­trar he­chos pun­tua­les para que la aten­ción del es­pec­ta­dor no se cen­tre del todo en ellos: la vio­len­cia fí­si­ca se ex­pre­sa a tra­vés de la dan­za, y la es­ce­na de sexo a tra­vés de lo cu­li­na­rio. Así, me­dian­te una elec­ción muy acer­ta­da, sin­to­ni­za a la per­fec­ción la su­ti­le­za y ele­gan­cia que tie­ne la pues­ta, jun­to al im­pe­ca­ble di­se­ño del ves­tua­rio y la es­ce­no­gra­fía.

La ves­tua­ris­ta Jes­si­ca Me­nen­dez desa­rro­lla un con­jun­to de pren­das ar­mó­ni­co y fun­cio­nal, con ro­pas de aire vin­ta­ge y en to­nos de azul y ce­les­te, que sin­to­ni­zan con la te­má­ti­ca del agua. Mien­tras que el ya cé­le­bre es­ce­nó­gra­fo e ilu­mi­na­dor Gon­za­lo Cór­do­va, da vo­lu­men y com­ple­ji­dad a la his­to­ria con una par­ti­cu­lar ins­ta­la­ción. La mis­ma se en­cuen­tra al­re­de­dor de la ba­ñe­ra y crea es­pa­cios de cir­cu­la­ción en dis­tin­tas al­tu­ras: allí se cen­tran di­fe­ren­tes mo­men­tos de las es­ce­nas des­ta­ca­dos con la ilu­mi­na­ción.

El abis­mo es la ba­ñe­ra, ese lu­gar ante el cual to­dos se en­cuen­tran en un es­pa­cio-tiem­po in­de­fi­ni­do. Pes­can­do en la ba­ñe­ra nos ha­bla de una con­tra­dic­ción (ya que el baño no es el lu­gar apro­pia­do para pes­car): la de bus­car una res­pues­ta en el lu­gar in­co­rrec­to, de pe­dir don­de no dan, de si­mu­lar y en­ga­ñar don­de todo se de­ve­la, y de es­pe­rar algo en don­de nada sur­ge.


¿Qué? Pes­can­do en la ba­ñe­ra.

¿Dón­de? El Kaf­ka (Lam­ba­ré 866, CABA).

¿Cuán­do? Los vier­nes a las 20 ho­ras.

¿Cuán­to? En­tra­das $250 / Est. y jub. $180.


Ficha técnico artística

Autoría: Leonel Dolara.

Actúan: Bruno Alarcon, Rosella Bosco, Mariano Cáceres, Julián Calviño, Gabriela Del Mar, Jimena La Torre, Stella Minardi, Victoria Rodriguez Montes, Antonella Piersanti y Diego Viquez.

Vestuario: Jessica Menendez.

Escenografía: Gonzalo Córdova.

Iluminación: Gonzalo Córdova.

Música original: Leonel Dolara.

Efectos especiales: Mago Fakiri.

Diseño gráfico: Hernán Álvarez.

Asistencia de dirección: Analía Paz.

Prensa: Laura Brangeri.

Producción ejecutiva: Gabriel Cabrera.

Producción: Adrian Caramielo y Leonel Dolara.

Coreografía: Stefania Melero.

Puesta en escena: Leonel Dolara.

Dirección: Leonel Dolara.
Melina Martire
Melina Martire
Licenciada en Artes Combinadas (UBA). Especialización en Diseño y Planificación de Proyectos Culturales en la Alianza Francesa. Cursando el Posgrado en Gestión Cultural y Comunicación en FLACSO. Trabajó en múltiples obras de teatro como gestora de prensa. Fue redactora de Revista Cultural Originarte.org, ha publicado en Revista Telón de Fondo. Actualmente es redactora estable de críticas del área escénicas de Revista Funcinema, Revista Mutt y Revista Colofon.